viernes 29 de mayo de 2026 12:25 pm
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¿Traición política o plan contra los dominicanos? El giro de Mamdani contra Espaillat

Por Jaime Vargas

Hace unos meses, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, hablaba del congresista Adriano Espaillat como un aliado clave y celebraba públicamente su respaldo. Hoy, el mismo Mamdani decidió apoyar a una activista radical y sin experiencia legislativa que busca destronar al primer dominicano elegido al Congreso.

La contradicción no es menor. Y para muchos dominicanos en Nueva York, tampoco es inocente.

Cuando Espaillat decidió respaldar a Mamdani en la contienda por la Alcaldía, lo hizo públicamente y en cumplimiento de su promesa de respaldar al candidato de su Partido Demócrata.

A su vez, Mamdani recibió el apoyo de Espaillat como una validación política importante. La prensa neoyorquina destacó que el respaldo de Espaillat era crucial para consolidar apoyo entre latinos y votantes dominicanos del Alto Manhattan y El Bronx.

Durante el anuncio oficial del respaldo de Espaillat a su candidatura para la Alcaldía de Nueva York, Mamdani elogió públicamente al congresista diciendo:

“Veo en el congresista Espaillat una guía sobre cómo luchar al mismo tiempo contra el autoritarismo y por la clase trabajadora”.

También afirmó que ambos debían “luchar contra la administración autoritaria en Washington y por la gente trabajadora de la ciudad”.

Pero ahora, en un movimiento que muchos consideran una traición política abierta e irrespetuosa contra la comunidad dominicana y sus logros políticos, Mamdani decidió respaldar a Darializa Avila Chevalier, candidata impulsada por los Socialistas Democráticos de América (DSA), precisamente contra Espaillat.

Y no se trata simplemente de una diferencia ideológica normal dentro del Partido Demócrata.

Según reportes recientes del New York Post, Avila Chevalier ha sido objeto de fuertes críticas por publicaciones consideradas racistas y extremistas. El periódico reveló mensajes en redes sociales donde Avila Chevalier atacaba con frases racistas a mujeres blancas y hacía comentarios incendiarios sobre relaciones interraciales, incluyendo una publicación en la que despectivamente hablaba de “ugly colonizer women” (mujeres colonizadoras feas).

El mismo reportaje señala además que la candidata ha defendido posiciones radicales como abolir las cárceles, legalizar todas las drogas y terminar completamente la ayuda militar estadounidense a Israel.

Muchos críticos consideran además que parte de su discurso y activismo ha alimentado tensiones relacionadas con el antisemitismo dentro de ciertos sectores de la izquierda radical neoyorquina. Aunque esas acusaciones son debatidas políticamente, han sido tema recurrente en medios y círculos políticos de la ciudad.

La gran pregunta es inevitable: ¿qué cambió?

¿Cómo pasa Mamdani de aceptar con entusiasmo el respaldo de Espaillat a respaldar una candidatura diseñada para tratar de destruir políticamente al congresista dominicano más influyente de Nueva York?

Para muchos dominicanos, esto luce menos como una simple jugada electoral y más como un intento de reemplazar un liderazgo latino progresista y consolidado por un proyecto ideológico mucho más radical y confrontacional.

Espaillat construyó su liderazgo durante décadas: desde la Asamblea estatal hasta el Senado estatal y finalmente el Congreso federal. Representa a una generación de inmigrantes dominicanos que llegó a Nueva York trabajando duro, construyendo negocios, iglesias, organizaciones comunitarias y estabilidad política.

En contraste, la nueva ola política que impulsa Mamdani parece apostar a la indignación permanente, a las promesas vacías y a una política de activismo constante que muchas veces ignora las preocupaciones reales de trabajadores, pequeños comerciantes y familias inmigrantes.

La ironía resulta imposible de ignorar: el mismo Espaillat que ayudó a legitimar políticamente a Mamdani ante sectores moderados y latinos ahora recibe como respuesta un respaldo directo a su principal oponente.

En política, las alianzas cambian. Pero también revelan carácter.

Y este episodio deja una sensación amarga entre muchos votantes dominicanos, que observan cómo Mamdani, en lo que consideran una abierta traición a quien lo respaldó públicamente, ahora intenta desplazar al líder político más importante de la comunidad dominicana para sustituirlo por una activista socialista sin experiencia legislativa ni trayectoria de gobierno. Para sus críticos, se trata de una política basada más en consignas y promesas grandilocuentes que en resultados concretos. Y la historia reciente de países como Cuba y Venezuela sirve, para muchos, como recordatorio de cómo proyectos políticos sustentados en promesas populistas y modelos socialistas terminaron conduciendo a profundas crisis económicas, institucionales y sociales.


Jaime Vargas es un empresario y líder comunitario dominicano en Nueva York, que brinda asesoría profesional sobre los programas de Medicare y Medicaid a personas mayores, personas de bajos ingresos y familias inmigrantes.

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