martes 25 de junio de 2024 10:32 am

Picotean por ahí razones las cosas ya tienen “Harto” en los espectáculos artísticos.

Picotean por ahí razones las cosas ya tienen “Harto” en los espectáculos artísticos.


Picoteando el Espectáculo

Los presentadores con recursos “quemados” que le preguntan al público en los espectáculos en el United Palace: ¿Dónde están los dominicanos?.·Que se interrumpa un concierto para entregarle una placa de reconocimiento a los patrocinadores, o a cualquiera que ayude o aporte al montaje.

·Que cada vez que un artista se quiere congraciar con el público de Nueva York, apele a sacar una bandera dominicana, para que la gente aplauda, aunque presente un show malísimo.
Los dominicanos patriotas están aplaudiendo la bandera, pero ellos hacen el bulto de que es a ellos.

·Los artistas que cuando terminan un tema preguntan: ¿Y donde están esos aplausos?. Los aplausos no se mendigan, se ganan…

·Los empresarios artísticos que sobrevenden
boletas, para después decir que se quedó gente fuera.

·¡Hartan!, los que cuando saben que van a tener un lleno, le dan una parte de las taquillas al mercado negro que ellos mismos controlan.
Los conciertos musicales de teatro, carentes de producción, y que no pasan de ser un baile con luces.

·El “arriba la mano, arriba la mano, hagan una bulla, hagan una bulla, menea, meneate, agacha, agáchate. ¡Treinta años con la misma zoquetá!

·Los anuncios de restaurantes que se proyectan en pantalla gigante en los shows del United Palace, en los que aparecen comiendo fritura los mismos locutores de La Mega y de WADO que están de animadores en el show.

·La expresión de “una bulla las mujeres”. Otro cliché barato.

·El recurso “quemado” de terminar una actuación sin haber cantado el tema éxito, para que el público le pida al artista que vuelva a escena, y quede consignado que “lo reclamaron y no lo querían dejar salir del escenario”.
Los “sacos asesinos” que usan algunos presentadores, que los ve uno en el Latin Music Tour, en las tarimas del malecón y en el Carnaval de la Vega.

·También tienen a uno ¡harto!, los cantantes que abusan del recurso de ponerle el micrófono al público para que sean ellos los que canten. ¿Acaso la gente pagó para ir a oir cantar al público?

·Que todavía algunos usen el recurso de Roy Tavaré, tirándose al público desde el escenario para que lo aparen.
Las mujeres que animan, que quieren alcanzar la tesitura del Pachá y Michael Miguel, y lo que parecen es una flauta india, cuando presentan arriba. De momento le va a salir la culebra del fakir…

·Que cuando van a transmitir un concierto de tarima usen solo luces de discotecas y no de televisión.

·Los animadores que abaratan la imagen del show y de los artistas que presentan metiendo cuñas baratas. Dizque: “Después de aquí nos vamos todos para donde el popular Milongo, con el mejor mondongo”. ¡Ta’ fuerte!

·Que muchos de los que producen espectáculos de tarima o teatro, no señalizan los lugares de donde no pueden pasar los artistas en un escenario, o donde se deben parar en determinados momentos, con lo que los ponen en peligro, como le ocurrió a Jandy Ventura, que se fue por un agujero tapado con una lona.

·Los conciertos donde no se usan perseguidores, y no se le ve la cara al artista.

·Los sonidistas mediocres que logran el balance después del quinto tema que interpreta una orquesta, y dejan que la misma suene primero como una lata vieja, sin que los cantantes líderes se preocupen por corregir eso, con lo que se irrespetan ellos y al público.

· Los que se pasan el concierto entero arreglándose el in-ear o audífono en la oreja.
Los nuevos exponentes de la salsa y los urbanos, que aceptan la misma noche una presentación en San Pedro de Macorís, otra en Barahona y la tercera en Santiago, que siempre terminan quedando mal.

·Los artistas que llegan temprano, pero se quedan en el vehículo y no salen, hasta que no haya mucha gente, sacrificando a los que ya están en el establecimiento.

·Los urbanos, que piden champagne caro, como parte del contrato, que ni siquiera Luis Miguel exige en sus conciertos. Todo para hacer bulto, porque no les gusta, debido a que no les sabe a nada, por los “tablazos” que le han dado a su paladar acostumbrado al ron “lavagallo”.

·Los espectáculos artísticos que se anuncian para las 8:00 y empiezan después de las diez de la noche.

·Los agentes de seguridad y vigilantes que no saben como manejar público en los espectáculos, y se comportan como verdaderas bestias.

Fuente Merengala

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